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lunes, 21 de enero de 2013

La Torre Oscura II: La Llegada de los Tres, de Stephen King (¡Ojo Spoilers!)

Hay que ver, parece que fue el otro día que me leí el primer libro de la serie y ya ha pasado mes y medio. Es lo que pasa con los buenos libros, que te queda el sabor en la boca durante días. La lectura de este segundo libro comenzó el 14 de enero y pensé que tendría que retrasar la lectura un día o dos porque aún no había terminado el anterior libro que estaba leyendo (Pasaje al paraíso, de Michael Connelly), pero por suerte lo acabé el mismo día 14, y esa noche ya me puse a ello.

Mientras leía el libro también estuve viendo los comentarios de los otros participantes en el desafío y fue por ellos que me fijé en algo que hasta ahora había pasado por alto. Pese a ser este el segundo libro de la saga, es aquí cuando las cosas empiezan a concretarse. Esta es ya mi tercera lectura de la serie, pero para un lector primerizo el primer libro puede ser un poco confuso, porque no nos dice gran cosa. Tenemos a nuestro protagonista, Roland, del que no sabemos prácticamente nada, persiguiendo al Hombre de Negro durante quién sabe cuánto tiempo, pues es el único que puede decirle cómo llegar a la Torre Oscura. De la Torre Oscura también se nos habla vagamente. Solo sabemos que es el nexo de todos los mundos, realidades y dimensiones y que Roland está obsesionado con llegar a ella. Ignoramos dónde se encuentra ni el por qué de la obsesión de Roland (para eso hay que esperar al cuarto libro).

En este segundo libro la neblina de esa confusión empieza a disiparse y empezamos a distinguir a lo lejos los esbozos del plan de Roland para culminar con éxito su misión. Aún queda mucho por delante, pero algo es algo.
Para proseguir su búsqueda, Roland debe invocar a tres personas de nuestro mundo que lo ayudarán en su misión, utilizando tres puertas que se encontrará a lo largo de la playa donde mantuvo su larga conversación con el Hombre de Negro al final del libro anterior.
Cada una de esas puertas lleva al interior de la mente de una de las tres personas que Roland debe invocar, las tres pertenecientes a Nueva York pero a diferentes épocas. La primera puerta lleva a Roland al interior de Eddie Dean, un yonki que en esos momentos viaja en avión rumbo a Nueva York con un montón de paquetes de coca atados a su cuerpo, que debe entregar una vez en tierra a un mafioso llamado Balazar. Roland está gravemente enfermo y necesita medicinas, pero si descubren a Eddie con la droga encima, éste no podrá ayudarle con las medicinas, así que antes de nada tendrá que ayudarle a que no lo pillen, zanjar el intercambio con Balazar, conseguir las medicinas y traer a Eddie a su mundo, pero las cosas se complicarán bastante por el camino.

¡Pica Chica! ¡Duma Chuma!
La segunda puerta lleva a Roland al interior de Odetta Holmes, una mujer negra sin piernas que sufre un desdoblamiento de personalidad. Por un lado es Odetta Holmes, una mujer buena y amable. Por otro es Detta Walker, una auténtica psicópata que rezuma odio por todos sus poros. Y ninguna de ellas es consciente de la existencia de la otra.
Al contrario que pasó con Eddie, Roland trae a Odetta a su mundo casi de inmediato, pero su alter ego le ocasionará infinidad de problemas. Mientras que Odetta cree que Eddie y Roland y ese nuevo mundo en que se encuentra forman parte de un sueño y que nada es real, Detta, en cambio, tratará de matarlos porque son unos “blancos hijeputas”, y estos tendrán que estar alerta en todo momento.

Por último, la tercera puerta lleva a Roland hasta Jack Mort, un asesino que se dedica a empujar a la gente bajo coches y trenes. Mort en realidad no es el tercer miembro del ka-tet de Roland, sino un medio para solucionar el problema de Odetta/Detta y para llegar a ese tercer miembro,, aunque para conseguir esto último hay que esperar al siguiente libro.

Bueno, como he dicho antes esta es mi tercera lectura de la serie, así que tengo muy presente todo lo que viene después, sobretodo los grandes pistoleros e que se convierten Eddie y Susannah, por eso me hace gracia ver cómo eran al principio, Eddie amenazando con matar a Roland si no le da su droga o Detta tratando de matarlos a los dos o haciéndoles un montón de putadas para ralentizar su viaje. La primera vez que lo leí (10-15 años) no entendí muy bien el final ese de Odetta/Detta, pero la segunda vez ya me quedó más claro, mi imaginación había crecido, y ahora fue igual, lo entendí fácilmente.
La mayor parte del libro transcurre en nuestro mundo y me encantó ver a Roland interactuando con él, su dificultad con algunas expresiones (popkin de tul, gratidas vos y astina) y lo de la Mortciclopedia, que me pareció muy divertido.

Sobra decir que el libro es genial. Normalmente trato de leer unas 100 páginas al día, pero con LTOII se me pasaron volando y acabé leyéndome 150 como quien no quiere la cosa. Si por mí fuera me pondría ya con el tercero, pero tengo que tener paciencia y respetar los tiempos.

¿Condenación?
¿Salvación?
La Torre
¡Ahí cantaré todos sus nombres!

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